
En 2020 se cumplen doscientos cincuenta años del nacimiento de Manuel Belgrano y doscientos de su muerte. Con cada año que pasa, su figura y su legado parecen hacerse más grandes.
Recordamos no solo su valiente papel en la Guerra de Independencia, sino también sus proyectos y sus ideales. Belgrano nos invita a reflexionar y a hacer
historia juntos.
Entrevista a Eduardo Sacheri
“Belgrano es un ejemplo de humildad y de poner a los demás por encima del propio interés”
Eduardo Sacheri, destacado escritor y profesor de Historia, conversó con nosotros sobre Manuel Belgrano, sus ideas, su vida y, por supuesto, la creación de la Bandera.
Belgrano, una figura central de nuestra Independencia, otorgaba mucha importancia a la educación. ¿Cuáles de sus ideas en este campo son más relevantes?

Antes de ser un revolucionario, Belgrano fue funcionario del Consulado durante muchos años. Es decir, era un funcionario de la colonia, del Imperio español. Era un reformista, pretendía que los cambios, la modernización del país, se pudieran llevar adelante en el marco del Imperio español. No proponía directamente una ruptura con España, sino una modernización del vínculo. Una modernización económica y social de las colonias españolas dentro del marco del Imperio español. Recién cuando se produce la crisis de las guerras napoleónicas, la prisión de Fernando VII en manos de Napoleón, Belgrano, junto con otros intelectuales de la época, comienza a pensar que es imprescindible dar el paso revolucionario, porque ya no es posible llevar adelante esa modernización en el marco del Imperio.
En ese contexto, su primer gran proyecto educativo lo genera precisamente siendo funcionario del Consulado. Belgrano intenta diseñar un sistema de lo que llamaríamos hoy “educación pública”. En una época en la que las pocas escuelas existentes dependían de la Iglesia, Belgrano propone utilizar recursos de los impuestos para abrir escuelas primarias donde se enseñara a leer y a escribir, y aritmética, a todos los chicos y también a las chicas. Belgrano le daba mucha importancia a que las mujeres recibieran educación; en aquel momento la educación era muy deficitaria y llegaba a muy poca gente, y esos pocos eran varones. Belgrano advierte la importancia de que las mujeres reciban educación.
¿Qué ideas tenía Belgrano sobre las actividades productivas y el comercio?
Belgrano tenía en mente una idea modernizadora. Pertenece a una generación que advertía que el futuro económico del mundo se relacionaba con la Revolución Industrial y el comercio diverso, internacional, es decir, un comercio no monopólico como el que imponía España. Además, proponía una economía que no fuera monoproductora de cueros y carne salada, como la del Río de la Plata en aquella época, ni dependiente de la minería de la plata, como la economía del Virreinato. Belgrano se imagina una economía mucho más diversa y moderna. En este sentido, proponía el fomento de artesanías, y eventualmente de industrias, más diversificadas. Por eso también apoyaba el libre comercio, entendido como la posibilidad de vincularse comercialmente con otros países, sobre todo con Inglaterra, y no exclusivamente con España, una potencia de segundo orden que mantenía a sus colonias muy dependientes desde el punto de vista económico. Belgrano y los hombres de su generación entendían que vincularse con Inglaterra era un modo de relacionarse con la economía más dinámica de Europa de ese momento y, a mediano plazo, imaginaban una modernización económica mucho más venturosa.
En el Congreso de Tucumán, Belgrano participó de los debates sobre la forma de gobierno que adoptaría nuestro territorio ya independiente. Él proponía adoptar el sistema monárquico. ¿Por qué?
Piensen que el Congreso de Tucumán se reúne a partir de 1816, cuando las provincias en las que ha estallado el Virreinato se encuentran en una situación de caos y enfrentamiento muy fuerte entre ellas. No logran ponerse de acuerdo sobre la forma de gobierno que se debía adoptar ni tampoco sobre una distribución regional del poder. Buenos Aires pretendía, como excapital del Virreinato, que las otras regiones la obedecieran. Esas otras regiones del Virreinato le niegan obediencia. En definitiva, se está empezando a manifestar lo que va a ser el muy largo conflicto entre unitarios y federales. Todavía no había estallado con esos nombres, pero estaba yendo en esa dirección. Además, esta sociedad que está saliendo de la colonia es una sociedad muy preocupada por la posibilidad de un desorden social. Esa es una gran inquietud sobre todo para el grupo de los blancos, los descendientes de españoles, tanto peninsulares (nacidos en España) como criollos (nacidos en América). Los atemoriza lo sucedido en Haití después de la Revolución francesa, cuando los esclavos negros mataron a casi todos los blancos de la isla. Es como una pesadilla que va a perseguir a los revolucionarios hispanoamericanos, se van a seguir preguntando: “¿No nos habremos equivocado iniciando una revolución que puede tener un contenido social, además del contenido político de separarnos de España?”.
Entonces, la idea de un rey, de una monarquía, les suena mucho más estable que la idea de una república. En esa época, el único país que tenía una democracia con sufragio, bastante democrático y donde votaba mucha gente, que elegía a un presidente y a sus autoridades cada cuatro años, es decir que era una república, eran los Estados Unidos. No había otros que estuvieran funcionado y Estados Unidos lo era desde 1776, un ejemplo todavía muy joven. De ahí que muchos revolucionarios pensaran en una monarquía. La revolución del período de 1810 en adelante se trata sobre todo de sacarse de encima al rey de España, no la idea de una monarquía en sí misma. Es importante hacer esta distinción. En realidad, puede resultar excéntrico que la idea de Belgrano fuera proponer a un inca como rey, pero hay que tener en cuenta que los revolucionarios proponían una monarquía parlamentaria, en la que el Parlamento manejara el poder y el rey fuera una figura última de respaldo, más bien decorativa, como ya lo era el rey de Inglaterra. Es decir, la revolución era contra el rey de España, que era un rey absoluto, para darle el poder a otro rey limitado por una Constitución, que fuera una reserva última de poder y, sobre todo, impidiera una anarquía que se los pudiera llevar puestos a ellos mismos, es decir, a las clases pudientes de América.
Aunque su figura ha quedado asociada a la Bandera, Belgrano es mucho más que su creador. Como profesor de Historia, ¿qué aspectos de su vida y de su pensamiento te parecen importantes para trabajar en las escuelas? ¿Por qué?
Por un lado, su capacidad de anticipación. Belgrano, cuando ve que Inglaterra y Francia son países para imitar, está haciendo algo parecido a lo que hará Sarmiento cuarenta años después cuando sostenga que el modelo a imitar es Estados Unidos. Belgrano y Sarmiento están viendo las potencias de la época, los países realmente fuertes y vigorosos que están creciendo mucho, e intentan parecerse a esos países. El gran interés de Belgrano es la modernización, el desarrollo económico, el crecimiento y el bienestar de la población. Mientras piensa que eso se puede dar dentro del Imperio español, es funcionario del Consulado; cuando siente que eso ya no es posible, se hace revolucionario. Es gente que tiene los pies en la tierra. No sostiene principios ideológicos muy alejados de la realidad ni fuerza la realidad para que se parezca a sus principios ideológicos, sino que va construyendo esos principios a medida que va experimentando, va probando, se va equivocando, va fracasando. Y, en ese sentido, su manera de aprender sobre el terreno y cambiar de ideas sobre el terreno me parece que es algo muy positivo para tener en cuenta.
Además, valores como la honradez y el desinterés personal. Belgrano es uno de esos que cuando le den un premio por una batalla ganada, donará el dinero para abrir escuelas. No tiene ningún interés personal ni en el dinero ni en la fama o el reconocimiento. Le importa mucho más lo que está haciendo que el hecho de que su figura personal sea resaltada. En ese sentido, me parece que es un ejemplo de humildad y de poner a los demás por encima de su propio interés, muy interesante para una época como la que nos toca vivir.
Pensando en tu rol de escritor, ¿qué aspecto de la vida de Manuel Belgrano podría inspirarte una novela?
Belgrano es un personaje muy falible en el sentido de que no es un experto en lo que le toca hacer, sino que va aprendiendo sobre la marcha. A lo mejor habría que ir abandonado la idea de que Belgrano es un mal militar, un fracaso como general. Lo que pasa es que es un abogado que tienen que ir aprendiendo a ser general sobre la marcha. Y las referencias que da San Martín sobre él, en tanto militar, no son malas. Digo, pensando en lo que un militar de carrera valorará de quien no es un militar de carrera, es esta capacidad de ir organizando y construyendo un ejército, e involucrando a las personas en esa lucha tan difícil que tienen por delante.
Todos los revolucionarios, no solo Belgrano, nadan en un mar de desconfianza y apatía. Es hora de ir abandonado la idea de que toda la población se sumó festivamente a la revolución. Eso puede haber pasado los primeros días de mayo de 1810, cuando parecía que la revolución iba a ser incruenta, pero cuando quedó claro que implicaba la guerra y los sacrificios y peligros que traía aparejados, los revolucionarios se quedaron muy solos, eran muy pocos y se movían en medio de la indiferencia general, cuando no la enemistad. La gran epopeya de Belgrano de obligar, convencer a los jujeños de dejar Jujuy y bajar hasta Salta porque ahí iban a ser aniquilados; y la batalla de Tucumán y de Salta, cuando Belgrano desobedece las instrucciones que recibe porque siente que si sigue bajando hasta Córdoba la población va a sufrir muchísimo, y decide plantear batalla ahí y gana… es una aventura extremadamente literaria. Como también lo son sus amores secretos, porque no es un tipo que se ufane de esas historias de amor que atraviesa y protagoniza. Y su final de 1820, no solo pobre, arruinado y enfermo, sino también con la sensación de que han peleado en vano, porque en 1820 las provincias unidas son cualquier cosa menos provincias unidas, y da la sensación de que la lucha de esa primera generación de revolucionarios ha sido inútil. Por eso la muerte de Belgrano se da en medio de una enorme melancolía, porque además de los dolores, la pobreza, etc., hay una dosis de decepción por tanto sacrificio hecho que parece ser inútil.

Eduardo Sacheri. “Escritor. Profesor de Historia. Un trasnochado que cree en los valores republicanos, las instituciones, la ley y cosas así”. Así se presenta Eduardo Sacheri en Twitter. Es un destacado autor argentino, licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Luján, y ejerce la docencia secundaria y universitaria. Su primera novela, La pregunta de sus ojos (2005), fue llevada al cine con mucho éxito (El secreto de sus ojos, 2009). Escribió asimismo muchos cuentos y relatos cortos vinculados con el mundo del fútbol.
Nuestra Bandera
El 27 de febrero de 1812, en las barrancas del río Paraná, por orden de Belgrano se enarboló nuestra Bandera frente a las tropas. La izó por primera vez Cosme Maciel, un vecino del poblado de Rosario.
De inmediato, Belgrano envió un mensajero al gobierno comunicándole la creación de la Bandera. El Triunvirato, que había aceptado la Escarapela, le ordenó no desplegarla. Pero esta decisión no llegó a tiempo porque Belgrano ya había marchado hacia el norte con su ejército.
En 1816, el Congreso de Tucumán aprobó su uso. Dos años después, en 1818, el mismo Congreso incorporó un Sol en el medio de la franja blanca. El sol representa a Inti, el dios Sol inca, como una forma de incorporar a nuestra bandera un elemento americano. Ese Soa recibe el nombre de Sol de Mayo. Comenzó a utilizarse en las primeras monedas acuñadas en nuestro territorio y en nuestro Escudo.
ACTIVIDAD MIRAMOS EL SIGUIENTE VIDEO
Te propongo investigar
- ¿Porque nuestra bandera es celeste y blanca ?
- La bandera de ceremonia ¿ cuando hay que colocar la bandera en la cuya?
- Dibujar nuestra bandera .
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